Un recurso para quienes acompañan en el quebranto
No hay palabras mágicas en un funeral. Pero sí hay una verdad eterna.
Predicar en el Duelo te equipa para estar presente, sostener, consolar y proclamar vida aún desde el borde de la tumba.
Es un llamado a predicar no desde la obligación, sino desde la compasión. A convertir el dolor en semilla de esperanza, y el mensaje en abrigo para quienes atraviesan la pérdida más grande.
Porque el Evangelio también tiene algo que decir… cuando alguien ha muerto.





